El cacao no vale nada si hay personas, biodiversidad y ecosistemas de por medio
- Irene, AAYF

- 7 jul 2021
- 3 min de lectura
Actualizado: 21 jun 2022
Cerca de seis millones de personas cultivan el cacao por todo el mundo.
En la Costa de Marfil, donde proviene el 40% del cacao, y en Ghana las personas viven en semi-esclavitud y es increíblemente crítica la situación de trabajo infantil.

Pobreza
Las familias cacaocultoras no cobran ni el 37% de una renta mínima de subsistencia.
Una renta mínima son 2,24 € al día, mientras estas familias viven con 70 céntimos al día. Con el chocolate se gana un promedio de 87.568 millones de euros, y los productores solo reciben entre el 3% y el 7% de una barra de chocolate, el resto queda en manos de la industria alimentaria y distribución.
Cuanto más barato sea un producto para nosotros menos obtendrán los trabajadores.
La producción de cacao es el sustento de 50 millones de personas.
Explotación infantil
Entre 2012 y 2017 aumentó un 21% el número de niños que trabajaban en fincas de cacao de forma ilegal. 2,1 millones de niños siguen trabajando en circunstancias peligrosas y físicamente extremas.
El 85% de estos niños cargan cosas pesadas, están en contacto con compuestos químicos o manipulan machetes. Es uno de los síntomas de problemas como la pobreza sistémica y el aprovechamiento desmesurado del sistema alimentario en el sector del cacao.
Más de 2 millones de niños africanos trabajan con el cacao (1,2 millones en la Costa de Marfil y 0,9 millones en Ghana). Las familias se ven obligadas a llevar a sus hijos a estos campos para poder mantenerles y sacar adelante a su familia, en numerosas ocasiones porque no tienen el dinero suficiente para que ese niño o niña pueda ir a la escuela y disponer de una educación básica.
Según ACNUR, 152 millones de niños y niñas trabajan antes de aprender a leer o a escribir. Este consumo les está arrebatando su infancia, su vida, poder jugar con otros niños, poder aprender, tener una educación básica, les está quitando todas las oportunidades que podrían tener, les está quitando sus sueños.
Necesitan que haya medidas ya, los certificados no están funcionando como deberían, tenemos que exigir normativas para las plantaciones de cacao y las empresas que lo comercializan.
Algunos economistas han calculado que eliminar el trabajo infantil subiría el precio del cacao un 12% pero, ¿qué precio tienen las vidas de los niños? No tienen precio.
Destrucción de los ecosistemas
El cacao se planta en la selva tropical y dramáticamente se ha perdido el 80% de esta selva, y junto con ella ha puesto a los elefantes y a los primates en grave peligro de extinción.
No tienen ingresos y, por lo tanto tampoco dinero para aplicar prácticas más sostenibles que preserven este ecosistema. De igual forma no pueden optimizar la fertilidad de sus tierras y mantener los suelos saludables reduciendo el impacto sobre el medio natural.
> La demanda del cacao, lo barato y accesible que se encuentra en el mercado y la necesidad de 50 millones de personas que tienen su sustento de vida en el sector de cacao, hace prácticamente inevitable que conserve la vegetación y toda la vida que habita en la selva tropical.
> El cacao es una de las principales causas de la deforestación en África Occidental, la extensión de terreno cultivado ha aumentado en un 150%. Cuando se ha agotado la viabilidad y los recursos de esa área de selva deforestada se translada a otra zona.
Para producir cacao se talan todos los árboles y plantas de estas selvas y eso es algo no podemos permitir. Dejamos sin hogar a los animales, desprotegidos, vulnerables, sin su hábitat natural donde deberían vivir libres bajo ningún tipo de amenaza.
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