El panda rojo, esperanza en las selvas asiáticas
- Irene, AAYF

- 21 sept 2021
- 2 min de lectura
Actualizado: 21 jun 2022
Es la combinación de un oso panda, un mapache e incluso un zorro, que se desliza entre las montañas del norte de Myanmar, el noroeste de India, el sur de China y Nepal.

A diferencia de los pandas gigantes, tan solo miden de 30 a 60 cm, caracterizados por un pelaje marrón rojizo.
Salen a buscar alimento desde el atardecer al amanecer, basado en raíces, frutos y especialmente bambú, a parte de estos alimentos. Su dieta es un 98% bambú, pero no es fácil de encontrar en bosques fragmentados y tampoco restablecerse en en zonas alteradas.
Esto provoca que los pandas rojos se vuelvan vulnerables cuando se adentran en un hábitat inadecuado para ellos.
Duermen durante todo el día, tienen una vida nocturna adherida a los diferentes árboles a través de sus garras (que son parcialmente retráctiles) y una extensión en la muñeca que les ayuda a agarrarse a las ramas. Además, su cola les proporciona equilibrio y les resguarda del frío cubriéndoles para dormir, que es muy peluda y anillada de colores más oscuros y claros.

A pesar de que su hábitat natural es muy amplio, viven gran parte de sus vidas solos, alejados de otros miembros de su especie. A todo esto se suma la pequeña cantidad de crías con las que mantenerse lejos del borde de la extinción.
La pérdida de su hábitat natural es su mayor amenaza, podría desaparecer. Su población ha disminuido en un 50% en los últimos 20 años, principalmente, por el aumento desmesurado de la población humana en el Himalaya oriental. Se estima que tan solo quedan unos 2500 debido a los proyectos que están destruyendo los ecosistemas donde viven, como conversiones agrícolas, líneas de transmisión eléctrica, la minería e incendios forestales.
Sin embargo, la ganadería deja un gran impacto mediante la tala de los árboles que son el refugio y el sustento de cientos de animales.

Se encuentran en peligro de extinción desde 1990 y desde entonces las medidas casi inexistentes no han reducido en absoluto su declive.
Estamos perdiendo las selvas de gran altitud en las que deberíamos poner todos nuestros esfuerzos por proteger y preserve la vida que hay en ellas.
En múltiples ocasiones los perros que cuidan del ganado y lo protegen de posibles depredadores dentro de estas selvas matan a los pandas rojos, y las enfermedades representan un alto riesgo de mortalidad para ellos.
Y no podemos olvidar los efectos del cambio climático sobre los Himalayas, sequías, inundaciones y nevadas que cambian la vegetación a su paso y amenazan su supervivencia.
Los pandas rojos son únicos, la única especie en su taxonomía, son una especie clave en la relación de la biodiversidad.

¿Por qué verdaderamente importa la conservación de estos increíbles animales?
Nuestra lucha contra el cambio climático tiene que ser cada vez más intensa, estos bosques son los pulmones del Sur de Asia. Si dejamos que la naturaleza se restaure, equilibremos nuestra huella y paremos de destruirlos, combatimos la crisis climática y un mundo saludable para todas las especies.
El indicador ecológico de la Ecorregión de bosque latifiado del Himalaya, uno de los hotspots de la biodiversidad en la Tierra, es el panda rojo. Su conservación actúa como un paraguas en los ecosistemas, protegiendo una gran red de vida salvaje.




Comentarios